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Otro banco español se deshace de su inmobliaria

llaverocasaDefinitivamente la banca quiere deshacerse de los inmuebles. Además de colaborar e intermediar en la constitución del banco malo son muchos los bancos y cajas que se han deshecho de sus inmobiliarias.

Salvo las excepciones de BBVA o Sabadell, la gran mayoría ha vendido sus carteras de pisos. El último ejemplo es Cajamar. El Grupo Cajamar ha vendido su plataforma a una sociedad del fondo Cerberus por 225 millones.

Como consecuencia de esta operación, Haya Real Estate se encargará de gestionar y comercializar en exclusiva los activos inmobiliarios del Grupo Cajamar durante los próximos 10 años. Las plusvalías que generará la venta serán de unos 225 millones. En casi todos los casos los compradores han sido fondos de inversión o fondos buitreNo obstante, antes de que Cajamar diera este paso, otras entidades españolas ya habían decidido vender sus inmobiliarias de viviendas e inmuebles, como en el caso de Bankia, que en septiembre del año pasado acordó la cesión de la gestión de su negocio Bankia Hábitat también a Cerberus por 90 millones. Otra entidad nacionalizada, CatalunyaCaixa, también ha firmado el contrato de venta de su inmobiliaria al fondo Blackstone, por 40 millones de euros. La entidad catalana en manos del Estado, que ahora mismo se encuentra en proceso de venta, traspasaba así a Blackstone un volumen de unos 9.000 millones de euros en activos, propiedad de CatalunyaCaixa y de la Sareb, el banco malo. Igualmente, una las entidades que ha recibido ayudas públicas, BMN, llegó a un acuerdo con la compañía de gestión de activos hipotecarios e inmobiliarios Aktua, el pasado 1 de abril, para vender su gestora inmobiliaria Inmare por 50 millones. Mediante este acuerdo, Aktua se convierte «en socio estratégico» de BMN durante los próximos diez años, en los que gestionará sus activos inmobiliarios, así como la cartera que esta entidad traspasó a la Sareb.

BBVA no descarta vender su filial inmobiliaria, Anida, en un futuro.También CaixaBank vendió a finales de septiembre el 51% de Servihabitat, la división inmobiliaria de La Caixa, al grupo inversor TPG en una operación que le reportaba una plusvalía bruta estimada de 255 millones de euros, dijo el banco.

De la misma manera, el Banco Popular cerró el traspaso de su sociedad Aliseda a las firmas estadounidenses Värde Partners y Kennedy Wilson por 815 millones. El valor neto contable de los créditos que gestionaría la nueva sociedad sería aproximadamente de 9.350 millones de euros y el de los activos adjudicados rondaría 6.500 millones, comunicó entonces el Banco Popular.

La última entidad en cerrar la venta de su inmobiliaria ha sido el Banco Santander, que se ha deshecho de un 85% de Altamira, vendido al fondo Apollo. El 15% restante se quedó en manos del banco que dirige Emilio Botín, mientras que la participación mayoritaria pasó a ser propiedad de Altamira Asset Management Holding. La venta se hizo por 664 millones de euros, en una operación con la que el banco ganaba después de impuestos 385 millones de euros. BBVA y Sabadell, a contracorriente

Aunque estas entidades han decidido deshacerse de sus plataformas de gestión de inmuebles, otras las mantienen, como es el caso de BBVA. En la presentación de resultados de 2012, el consejero delegado de la entidad, Ángel Cano, aunque no descartó vender su filial inmobiliaria, Anida, en un futuro, dejó muy claro que sólo lo haría si esa operación les generara plusvalías.

En el caso del Sabadell, aunque tiempo atrás la entidad pensó vender Solvia, su filial inmobiliaria, por el interés que despertaba entre los inversores, ahora el banco ha dado marcha atrás. Incluso, a finales de marzo, su presidente, Josep Oliu, consideró «dar alas» a Solvia para que en el futuro desarrolle su actividad e incluso pueda salir a bolsa

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